Koshas y los 8 pasos del Yoga
En entradas anteriores hablamos de los koshas y de los ocho pasos del yoga, pero… ¿pueden tener relación?
Creo que sí. Y creo que es como si los antiguos sabios nos hubieran dejado dos mapas que se pueden superponer.
Uno está en los Yoga Sutras de Patanjali: un camino en ocho pasos hacia la libertad interior.
El otro está en los Upanishads, donde se describen cinco envolturas —los koshas— que recubren nuestra esencia más pura (Atman).
¿Y si te dijera que avanzar por los ocho pasos de Patanjali también es una forma de atravesar los koshas y llegar al centro de ti?
Si no has tenido la oportunidad de leer las entradas anteriores sobre los koshas y los ocho pasos del yoga, te invito a que lo hagas. Aquí te dejo los enlaces para que puedas profundizar en cada uno de estos mapas:
Dos caminos, un destino
Los ocho pasos del Ashtanga Yoga (no confundir con el estilo físico moderno) son una hoja de ruta para transformar mente, cuerpo y espíritu.
Van desde lo externo hacia lo interno.
Un vistazo a los koshas
El Taittiriya Upanishad habla de cinco capas o koshas que envuelven al Ser. No son capas como una cebolla, que se pelan y se desechan, sino más bien envolturas que se interpenetran, se influyen, se afinan entre sí. De forma resumida son las siguientes:
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Annamaya kosha – la capa del alimento, el cuerpo físico.
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Pranamaya kosha – la capa del aliento, la energía vital.
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Manomaya kosha – la mente emocional, los pensamientos automáticos.
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Vijnanamaya kosha – la mente profunda, el discernimiento.
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Anandamaya kosha – la capa de la dicha, la más cercana al Ser.
A medida que afinamos cada capa, la siguiente se revela con más claridad. Y lo que antes parecía un yo fragmentado, se va unificando.
Los ocho pasos de Patanjali
En los Yoga Sutras, Patanjali propone un camino gradual para calmar las fluctuaciones mentales y permitir que el Ser se manifieste. No es un método rígido, sino un proceso vivo:
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Yama – principios éticos: no violencia, verdad, moderación...
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Niyama – hábitos personales: limpieza, contentamiento, autoestudio...
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Asana – estabilidad y presencia en el cuerpo.
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Pranayama – regulación consciente de la respiración y la energía.
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Pratyahara – recogimiento de los sentidos.
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Dharana – concentración.
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Dhyana – meditación sin interrupción.
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Samadhi – absorción en el Ser, unidad.
¿Te suena el proceso? Vamos desde lo exterior hacia lo interior. Desde lo que hacemos con el mundo, hasta lo que descubrimos cuando el mundo ya no nos distrae.
Pero ¿cómo se viven estas capas en la práctica? ¿Cómo sentimos que pasamos del cuerpo a la energía, de la mente al silencio?
Aquí tienes un mapa más vivencial. Puedes imaginarlo como un espejo de lo que ocurre en la esterilla o en tu meditación. No solo atravesamos los koshas hacia el centro, también las experimentamos desde tres dimensiones: corporal, mental y profunda.
¿Se cruzan estos dos mapas?
Podemos pensar que el modelo de los koshas nos habla de la estructura del ser, y que el Ashtanga Yoga es el proceso de transformación que permite ir refinando cada capa.
Aquí puedes ver cómo podrían alinearse:
| Kosha | Paso del Yoga | ¿Qué se trabaja? |
|---|---|---|
| Annamaya kosha | Asana | Cuerpo físico, fuerza, estabilidad, escucha corporal |
| Pranamaya kosha | Pranayama | Energía vital, respiración consciente, flujo interno |
| Manomaya kosha | Yama, Niyama, Pratyahara | Ética, gestión emocional, silenciamiento sensorial |
| Vijnanamaya kosha | Dharana | Claridad mental, enfoque, discernimiento |
| Anandamaya kosha | Dhyana → Samadhi | Dicha interna, silencio profundo, unidad |
De lo que hacemos, a lo que somos
Podemos hacer asanas solo con el cuerpo. Respirar sin conciencia. Meditar sin haber preparado el terreno.
Pero cuando entendemos que cada paso está conectado con una parte de nuestro ser, la práctica se vuelve integradora.
Y lo que parecía separado —el cuerpo, la mente, la energía, la emoción— empieza a sentirse como una unidad.
Este cruce entre los koshas y el camino del yoga no es una fórmula exacta, ni una obligación.
Es una propuesta. Una forma de mirar.
Una invitación a que el yoga no se quede en la esterilla, sino que toque cada capa de tu vida.
…Y ya que estamos aquí, ¿por qué no lo probamos?
A veces entendemos mejor desde el cuerpo lo que la mente aún no ha procesado. Así que más allá de teorías y mapas, lo importante es que te sientas. Que practiques. Que observes. Explóralo en la siguiente práctica:
Nos vemos en la esterilla. O dentro de ti.
| YogaSinPostureo
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