IDIOMA

LA MEJOR PLATAFORMA PARA CREAR TUS SECUENCIAS DE YOGA — 1 MES GRATIS DESDE ESTE ENLACE

Yamas y Niyamas: brújula ética en el camino hacia lo esencial

 Más allá de las posturas

Cuando comenzamos a practicar yoga, muchas veces nos atrae por sus beneficios físicos o por el deseo de sentirnos mejor. Con el tiempo, descubrimos que eso que al principio parecía un conjunto de posturas y técnicas empieza a transformarnos de una forma más profunda. Es ahí donde el yoga comienza a revelarse como lo que realmente es: una vía de autoconocimiento y de conexión con algo más amplio que nuestro pequeño yo.

La senda de ocho pasos

En los Yoga Sutras de Patanjali (sutras II.29 y II.30), esta senda está estructurada en ocho pasos u “órdenes” de práctica, conocidos como ashtanga yoga (el yoga de ocho miembros).

  1. Yama (actitudes hacia el entorno)
  2. Niyama (actitudes hacia uno mismo)
  3. Asana (postura)
  4. Pranayama (regulación de la energía vital)
  5. Pratyahara (retirada de los sentidos)
  6. Dharana (concentración)
  7. Dhyana (meditación)
  8. Samadhi (absorción meditativa)

Los dos primeros, los yamas y niyamas, a menudo quedan un poco relegados en la práctica moderna, quizás porque no se traducen directamente en una postura o técnica concreta. Sin embargo, son la base de todo lo demás.

Principios que sostienen la práctica

Los yamas y niyamas son como raíces: no se ven, pero sostienen. No se imponen, pero orientan. No son mandamientos externos, sino principios para cultivar una relación más saludable con el mundo (yamas) y con una misma persona (niyamas). No se trata de “portarse bien” para ser espiritual, sino de observar con honestidad qué actitudes, hábitos o reacciones nos alejan del estado de claridad, calma y conexión al que aspiramos con la práctica.

Podemos entender los Yamas como una serie de pautas para nuestra relación con el mundo exterior y los Niyamas como prácticas para cultivar nuestro mundo interior. A diferencia de las normas morales impuestas desde fuera, estas observancias no son reglas rígidas sino herramientas de autoconciencia. Más que decirnos cómo deberíamos comportarnos, nos ayudan a observar cuándo estamos alineadas con nuestro verdadero ser (purusha) y cuándo no.

El objetivo no es cumplir con una lista de mandamientos, sino cultivar una mente más clara y estable, en sintonía con nuestra esencia. Como señala Patanjali en el Sutra I.2:

“Yogash chitta vritti nirodhah”
"El yoga es la detención de las fluctuaciones de la mente."

Cuando cesan esas fluctuaciones —los juicios, deseos, miedos y apegos—, nos reconocemos como realmente somos (Sutra I.3: tada drashtuh svarupe avasthanam), y no como el contenido cambiante de nuestra mente.

Los cinco Yamas

(Yoga Sutra II.30)

  • Ahimsa – No violencia
    No hacer daño a ningún ser, ni con actos, palabras ni pensamientos. Es la base de todas las demás prácticas. Practicar ahimsa no es solo abstenerse de agredir, sino un acto de vigilancia interior para no quedar atrapadas en la espiral de reactividad.

  • Satya – Veracidad
    Ser veraces con los demás y con nosotras mismas. Vivir en coherencia con nuestra verdad interior.

  • Asteya – No robar
    No tomar lo que no nos pertenece, ni en lo material ni en tiempo, atención o recursos emocionales.

  • Brahmacharya – Moderación o canalización de la energía vital
    Uso consciente de nuestra energía, evitando dispersión.

  • Aparigraha – No posesividad
    Soltar el apego a bienes, personas, resultados o ideas.

Los cinco Niyamas 

(Yoga Sutra II.32)

  • Shaucha – Pureza
    Limpieza del cuerpo, mente y entorno.

  • Santosa – Contentamiento
    Aceptar lo que es, encontrando plenitud en el momento presente.

  • Tapas – Disciplina o ardor transformador
    Impulso interior que nos lleva a sostener la práctica aunque no siempre sea cómoda.

  • Svadhyaya – Estudio del Ser
    Autoindagación profunda y estudio de textos sagrados.

  • Ishvara Pranidhana – Entrega a lo divino
    Soltar el control y confiar en una inteligencia superior.

Más que reglas, señales de progreso

Los Yamas y Niyamas son indicadores del estado de nuestra mente. Cuando estamos alineadas con nuestra esencia, nos volvemos más compasivas, veraces y desapegadas. Los momentos de conflicto o apego son invitaciones a profundizar en nuestra práctica y sanar.

Llevar la filosofía a lo cotidiano

A simple vista pueden parecer ideas abstractas o incluso ideales inalcanzables. Pero cuando las traemos a la vida diaria, descubrimos que son muy concretas. ¿Qué pasa cuando intentamos decir la verdad sin herir? ¿Qué cambia cuando dejamos de compararnos? ¿Qué sentimos cuando dedicamos cada día un rato, aunque sea breve, a lo que realmente nutre? ¿Qué ocurre cuando soltamos una expectativa o un objeto al que estábamos aferrados sin darnos cuenta?

Practicar yamas y niyamas no es hacerlo todo perfecto. Es observarnos. Es volver a elegir, una y otra vez, desde un lugar más alineado. Es sembrar dentro de nosotros una dirección, un propósito, una orientación clara.

Un mapa interior: los Koshas

Los yamas y niyamas pueden convertirse en señales vivas que nos orientan en nuestro camino interior. No como mandamientos que debemos seguir para ser “mejores personas”, sino como indicadores de si estamos viviendo en conexión con nuestra verdadera naturaleza.

Aquí es donde el mapa de los koshas nos ofrece una visión complementaria.

Las cinco envolturas del ser

Los koshas, descritos en la tradición yóguica y en textos como los Upanishads, nos hablan de cinco capas o envolturas que componen nuestra existencia, desde la más densa (el cuerpo físico) hasta la más sutil (la dicha y la conciencia pura). Al igual que los yamas y niyamas, estos niveles no son solo ideas filosóficas: son herramientas prácticas para observar cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo.

Yamas, Niyamas y Koshas: una práctica integrada

Podríamos decir que los yamas y niyamas nos invitan a vivir de una manera que armonice todas esas capas. Aquí algunos ejemplos prácticos:

Annamaya kosha – Cuerpo físico

  • Ahimsa (no violencia): no forzar posturas, respetar los límites físicos.

  • Shaucha (pureza): ducharse antes de practicar, llevar ropa limpia, mantener un espacio ordenado.

Pranamaya kosha – Energía vital

  • Asteya (no robar): no querer más energía de la que podemos sostener, no robar protagonismo en clase, respetar el espacio energético del otro.

  • Tapas (disciplina): practicar pranayama con constancia, aunque cueste.

Manomaya kosha – Mente y emociones

  • Satya (veracidad): ser honestas con lo que sentimos, expresar sin herir, observar emociones sin fingir.

  • Santosha (aceptación): agradecer las pequeñas cosas, abandonar la queja, aceptar los estados mentales sin juicio.

Vijnanamaya kosha – Discernimiento, sabiduría

  • Brahmacharya (moderación): evitar excesos, dosificar energía con inteligencia, evitar la sobreestimulación.

  • Svadhyaya (autoestudio): escribir un diario de práctica, observar patrones, leer textos filosóficos, hacerse preguntas como “¿Qué he aprendido hoy de mí misma?”

Anandamaya kosha – Gozo interior

  • Aparigraha (no aferramiento): dejar ir expectativas, no buscar perfección en la postura, permitir que las sensaciones fluyan.

  • Ishvarapranidhana (rendición): confiar en el proceso aunque no se entienda del todo, meditar sin intentar controlar, aceptar lo que la vida trae.

Un viaje hacia lo esencial

Así como las prácticas éticas del yoga no son un fin en sí mismas, los koshas tampoco son compartimentos estancos. Cada uno se influye mutuamente, y al vivir los yamas y niyamas con más conciencia, empezamos a notar cómo esa armonía interna se refleja en todos los niveles del ser.

Podríamos decir que los yamas y niyamas actúan como una brújula ética y espiritual que guía nuestro camino de vuelta al centro: desde las capas más externas hacia lo más íntimo de lo que somos. Y los koshas nos muestran ese recorrido, como un mapa que acompaña al viajero o la viajera que busca experimentar su esencia más allá de las fluctuaciones de la mente.

Tabla de conexión entre YamasNiyamas y Koshas

Cómo leer esta tabla

Cada kosha representa un nivel de nuestra experiencia. Al integrar los yamas y niyamas en cada una de esas capas, vamos armonizando cuerpo, energía, mente, discernimiento y dicha, en un proceso de alineación profunda con nuestra verdadera naturaleza.



Kosha y descripción Yama Niyama Cómo se expresa en la práctica
Annamaya kosha
Cuerpo físico, la capa más densa: músculos, huesos, piel, órganos.
Ahimsa
(no violencia)
Shaucha
(pureza, limpieza)
• No forzar posturas, respetar los límites físicos.
• Elegir una variación más suave si hay dolor o fatiga.
• Practicar con una actitud de cuidado corporal.
• Ducharse antes de practicar, usar ropa limpia.
• Crear un espacio limpio y ordenado para la práctica.
• Comer de forma consciente, eligiendo alimentos que nutren.
Pranamaya kosha
Cuerpo energético: respiración, prana, vitalidad.
Asteya
(no robar)
Tapas
(disciplina, esfuerzo sostenido)
• No querer más energía de la que podemos sostener.
• No “robar” protagonismo en una clase.
• Respetar el silencio energético de quienes nos rodean.
• Practicar pranayama regularmente, incluso si cuesta.
• Ser constantes en el esfuerzo sin esperar resultados inmediatos.
• Establecer rutinas que revitalicen (respiración, baños, contacto con la naturaleza).
Manomaya kosha
Cuerpo mental-emocional: pensamientos, emociones, relaciones.
Satya
(veracidad)
Santosha
(contento, aceptación)
• Ser honestas/os con cómo nos sentimos realmente.
• Expresar lo que sentimos sin herir.
• Observar las emociones sin negar ni exagerar.
• Aceptar que la mente hoy está inquieta o triste.
• Agradecer lo pequeño, también en la esterilla.
• Practicar desde la aceptación, sin queja.
Vijnanamaya kosha
Discernimiento, intuición, sabiduría interior.
Brahmacharya
(moderación)
Svadhyaya
(autoestudio)
• No caer en excesos (prácticas muy exigentes, estímulos constantes).
• Dosificar la energía con inteligencia.
• Encontrar espacios de silencio para escucharse.
• Llevar un diario de práctica, observar patrones.
• Leer textos de yoga o filosofía.
• Preguntarse: “¿Qué he aprendido de mí en esta sesión?”
Anandamaya kosha
Capa de dicha interior: paz, plenitud, conexión profunda.
Aparigraha
(no aferramiento)
Ishvara pranidhana
(confianza, entrega)
• Soltar expectativas en la práctica.
• No buscar la postura “perfecta”.
• No retener sensaciones agradables: dejarlas fluir.
• Confiar en el proceso, aunque no se entienda del todo.
• Meditar sin querer controlar.
• Aceptar lo que la vida propone con apertura.

| YogaSinPostureo

No hay comentarios: