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Secuencia de Yoga: viaje a través de los tattvas

Dirigiendo la energía desde los bandhas: una práctica de Yoga con los cinco elementos

En esta práctica te propongo avanzar desde nuestra pràctica anterior: sentir cómo podemos dirigir la energía interna desde el trabajo de bandhas (cierres energéticos) para entrar en contacto profundo con nuestros estados internos a través de los cinco elementos (tattvas).

Cada elemento —tierra, agua, fuego, aire y éter— representa una cualidad que también vive en ti. Estabilizarnos, fluir, transformarnos, expandirnos y abrirnos al espacio son acciones que podemos experimentar de manera directa sobre la esterilla.

Desde los bandhas aprendemos a dirigir el prana (energía vital) de forma más precisa, afinando la escucha interna y entrando en conexión con estos cinco principios que tejen nuestro cuerpo y mente.

Te invito a transitar esta práctica como un viaje a tu interior. 

El mapa de los tattvas y Mahābhūtas: claves para comprenderte y fluir con la vida

 


Los Tattvas: un mapa para la vida

¿Alguna vez te has sentido dividido?

Como si una parte de ti quisiera paz total, tranquilidad y relajación y otra estuviera enganchada a Netflix, el móvil y al drama del grupo de WhatsApp.

¿Y si te dijera que eso no es casualidad? Que hay una especie de “mapa” que explica por qué a veces estamos hechos un lío, y otras veces sentimos que flotamos en la inmensidad.

Ese mapa son los tattvas. Y no necesitas ser un monje en el Himalaya para entenderlos: están operando en ti ahora mismo.

Secuencia de Yoga: abrazando tu ser, conociendo los Bandhas



Abrazando mi Eje: Una práctica de Yoga para alinear desde el centro

En esta secuencia nos enfocamos en despertar la consciencia del eje corporal, ese hilo sutil que une suelo pélvico, abdomen y coronilla. Abrazar nuestro eje es habitar nuestro centro con presencia, confianza y ligereza. Desde ahí todo fluye con más claridad, dentro y fuera de la esterilla.

Despierta tu energía: una guía sin postureo a los Bandhas

 

Bandhas: la alquimia interna del Yoga

Hola, yoguis sin postureo. Hoy quiero hablarte de algo que no se ve tanto desde una visión externa al cuerpo, pero que transforma de verdad tu práctica desde dentro: los bandhasSí, esos “cierres energéticos” que suenan un poco misteriosos pero que tienen un impacto importante en cómo sentimos el cuerpo, la mente... y la energía.

Asanas que despiertan emociones

 


Lo que el cuerpo dice cuando habla en posturas – Yoga y emociones

¿Te ha pasado que en medio de una clase de yoga sientes ganas de llorar, suspiras sin darte cuenta o te embarga una calma inexplicable?

No estás sol@. El cuerpo es una especie de archivo donde se guardan emociones, tensiones, vivencias no expresadas... y las posturas de yoga son una forma maravillosa de abrir ese archivo con respeto y sin juicio.

En este espacio de Yoga sin postureo, quiero invitarte a mirar más allá de la forma externa de las asanas. Cada postura tiene el potencial de tocar una parte emocional profunda. A veces no entendemos muy bien qué está pasando, pero lo cierto es que el cuerpo tiene su propio lenguaje, y cuando lo escuchamos con presencia, empieza a hablarnos.

🧠 Cuerpo y emociones: ¿hay estudios sobre esto?

Sí. Cada vez más investigaciones científicas y enfoques terapéuticos integran la conexión entre el cuerpo y las emociones. La neurociencia afectiva, iniciada por el Dr. Antonio Damasio, ha mostrado que el cuerpo y el cerebro no están separados: el cuerpo participa activamente en la percepción emocional y la toma de decisiones. Su teoría del marcador somático plantea que nuestras emociones dejan huellas físicas que guían (conscientemente o no) nuestras acciones.

Desde la psicología somática, figuras como Peter Levine (creador del método Somatic Experiencing) o Bessel van der Kolk (autor de El cuerpo lleva la cuenta) han evidenciado cómo traumas y emociones no procesadas pueden quedar alojadas en el cuerpo, generando síntomas físicos o patrones de tensión crónica.

Y mucho antes de que Occidente investigara estos fenómenos, tradiciones como el yoga, el taoísmo o la medicina tradicional china ya hablaban del cuerpo como un mapa emocional y energético, donde cada zona refleja aspectos internos.

Todo esto nos invita a cambiar la forma en la que nos relacionamos con el cuerpo: no como algo que hay que corregir o dominar, sino como un espacio vivo y sabio, lleno de señales sutiles que vale la pena escuchar.

🌀 ¿Dónde se guardan las emociones en el cuerpo?

Muchas tradiciones coinciden en que el cuerpo almacena emociones. Por ejemplo:

  • Las caderas acumulan tensión emocional, miedos, frustraciones antiguas.

  • La espalda alta y los hombros cargan con el peso del deber, el estrés, la responsabilidad.

  • El pecho y el diafragma pueden reflejar una tristeza contenida o una respiración limitada por la ansiedad.

No se trata de verlo como algo negativo. Al contrario: el cuerpo es sabio y hace lo mejor que puede con lo que tiene. El yoga nos da herramientas para soltar, sentir y dejar espacio.

🤸‍♀️ Posturas y emociones: ¿qué despierta cada tipo de asana?

Aquí te dejo algunas asociaciones comunes que puedes observar en tu práctica. No son reglas fijas, sino invitaciones a explorar:

🔹 Flexiones hacia adelante

Como Paschimottanasana o Uttanasana. (Postura de la pinza sentado o de pie)
Fomentan la introspección, invitan a mirar hacia adentro. Son calmantes, ideales para momentos de ansiedad o cuando necesitas recogerte emocionalmente.

🔹 Aperturas de pecho

Como Bhujangasana (cobra) o Setu Bandhasana (puente). Pueden despertar una sensación de liberación o de vulnerabilidad. A veces surgen lágrimas sin razón aparente. Es el corazón abriéndose, dejando salir lo que estaba encerrado.

🔹 Torsiones

Como Ardha o Supta Matsyendrasana  (Torsión espinal sentado o estirado). Ayudan a procesar y “digerir” lo que ya no necesitamos. Nos enseñan a soltar sin resistir, a girar la página con suavidad.

🔹 Equilibrios

Como Vrksasana (árbol) o Garudasana (águila). Muestran cómo estamos por dentro. Si la mente está agitada, el cuerpo lo manifiesta. Los equilibrios ayudan a centrarse y calmar el ruido interno.

🔹 Inversiones suaves

Como Viparita Karani  (Postura piernas en pared) o Adho Mukha Svanasana  (Perro boca abajo) cambian la perspectiva. Aportan calma, ligereza y confianza. Invertirse es confiar en que el suelo sigue ahí, incluso cuando no lo vemos.

👉 Si quieres profundizar y explorar pequeñas secuencias adaptadas a distintas emociones o necesidades, te invito a leer la entrada ¿Qué Asanas o Posturas escoger?. Allí encontrarás ideas sencillas para llevar a tu esterilla según lo que estés sintiendo o buscando en el momento.

🌱 Conclusión

Cuando hablamos de Yoga sin postureo, hablamos también de esto: de no forzar una forma externa, de permitirnos habitar la postura con lo que somos y sentimos.

El yoga no es solo moverse, es un espacio para conectar con lo que está adentro y a veces no sabemos cómo expresar. La próxima vez que entres en una asana, no te preguntes solo si estás “haciendo bien la postura”. Pregúntate:

¿Qué me está diciendo mi cuerpo hoy?

¿Te ha pasado algo así en alguna práctica? ¿Hay una postura que te despierte emociones concretas? Te leo en los comentarios 💬

| YogaSinPostureo

Biblioteca de Asanas: Posturas de equilibrio de manos e Invertidas

Biblioteca de Asanas: Posturas en decúbito supino




Esta reflexión del fundador del aikido destaca cómo la alineación física no solo refleja, sino que también influye en nuestro estado interior. Al practicar posturas en supino, tenemos la oportunidad de alinear nuestro cuerpo de manera consciente, lo que a su vez puede promover una mente más equilibrada y centrada.

Conéctate con la Tierra desde tu Espalda: El Poder de las Posturas en Supino

Las posturas en decúbito supino —es decir, aquellas que se practican con la espalda en contacto con el suelo—  son una excelente oportunidad para explorar la alineación corporal con más detalle, lo que nos permite trabajar en planos del cuerpo que pueden ser más difíciles de acceder en posturas de pie u otros planos. Aunque estamos tumbados, podemos explorar la alineación de las articulaciones y la relación entre las diferentes partes del cuerpo, favoreciendo una comprensión más profunda de la postura y de la conexión con el suelo. Por ejemplo, posturas como Supta Vrksasana (Postura del Árbol) pueden ser exploradas en su forma supina, permitiendo que observes cómo se alinean las caderas, las piernas y los pies mientras mantienes la columna neutral. Este enfoque te ayudará a sentir los beneficios de la postura —como el fortalecimiento de las piernas y la mejora del equilibrio— de una manera más accesible y con mayor conciencia. Las posturas en supino no solo brindan relajación, sino que también son herramientas poderosas para trabajar en la alineación y la integración de todo el cuerpo, mejorando así la calidad de las posturas cuando se realizan en pie o en otras variantes.

El enraizamiento desde el suelo

Aunque estamos tumbados sobre el mat, el principio del enraizamiento sigue siendo esencial. Al estar en el suelo, tu cuerpo tiene la oportunidad de descansar, pero esto no significa que debas perder la conexión profunda con la tierra

En posturas como Savasana (Postura del Cadáver) o Supta Baddha Konasana (Postura de los Pies Juntos en Supino), siente cómo el peso de tu cuerpo se hunde suavemente en el suelo, permitiendo que la energía de la tierra te sostenga. Con cada respiración, siente que tus pies y piernas, tus brazos y espalda se enraizan, creando una base firme que, paradójicamente, te permite elevar tu energía hacia el interior.

La activación del centro

Aunque las posturas en supino son más relajadas, la activación del centro sigue siendo crucial. No se trata de presionar ni de contraer, sino de ser consciente del espacio dentro de ti. Activa el abdomen suavemente, imagina que la zona lumbar sigue su curvatura natural, sin forzarla. Esta ligera activación no solo protege la espalda, sino que también mantiene la energía dentro de ti en circulación. Así, incluso cuando estás acostado, el centro sigue siendo el motor que mantiene todo conectado y vibrante.

El poder de las piernas y pies

En posturas como Supta Padangusthasana (Postura del Estiramiento de la Pierna) o Setu Bandhasana (Postura del Puente), es esencial activarse. Piensa en tus pies como el ancla que estabiliza el cuerpo en el suelo. Si bien no estás de pie, puedes aplicar el principio de enraizar las esquinas de los pies hacia el suelo. Siente cómo las piernas se activan para extender la energía hacia la pelvis, manteniendo la alineación y estabilizando el cuerpo. En el Puente, por ejemplo, al presionar los pies en el suelo, activas los glúteos y las piernas, ayudando a levantar la cadera de forma equilibrada.

¿Qué músculos se trabajan?

Aunque al practicarlas desde el suelo puedan parecer suaves o restaurativas, las posturas en decúbito supino pueden generar un trabajo muscular profundo y consciente. Todo depende de cómo se dirija la atención y la energía durante la ejecución. A través de una activación sutil pero precisa, se involucran numerosos grupos musculares que sostienen la postura, aportan estabilidad y promueven una alineación saludable.

🔸 Glúteos y músculos isquiotibiales: son esenciales para mantener la pelvis estable y facilitar extensiones de cadera como en Setu Bandhasana (Postura del Puente). Su activación contribuye a la fuerza y al control de la parte baja del cuerpo.

🔸 Abdominales profundos: el transverso abdominal y los oblicuos se activan suavemente para sostener la zona lumbar y mantener la integración del centro. Incluso en posturas relajadas como Supta Baddha Konasana, una ligera conciencia en esta zona mejora la estabilidad general.

🔸 Músculos paravertebrales y erectores de la columna: ayudan a mantener la curvatura natural de la espalda cuando se eleva la pelvis o el torso, como en Setu Bandhasana. También se activan para sostener una alineación neutra en posturas más pasivas.

🔸 Cuádriceps y aductores: estabilizan la articulación de la rodilla y favorecen la alineación de las piernas en posturas como Supta Padangusthasana (Postura del Estiramiento de la Pierna) o Supta Virasana (Postura del Héroe en supino).

🔸 Flexores de la cadera (psoas-ilíaco): se activan cuando una o ambas piernas se elevan o se mantienen extendidas, como en Urdhva Prasarita Padasana (Postura de las piernas elevadas y extendidas).

🔸 Peroneos o fibulares: ayudan a estabilizar el tobillo, incluso sin carga directa. En posturas como Supta Vrksasana (Postura del Árbol en supino), permiten refinar el trabajo desde la base.

Este trabajo global fortalece el cuerpo desde una actitud más introspectiva, permitiendo una integración muscular profunda que enriquece tanto las posturas más activas como los momentos de descanso consciente.

La respiración en decúbito supino

La respiración en estas posturas es un regalo. Al estar en el suelo, tienes más espacio para expandir la parte baja del tórax, expandiendo el abdomen con cada inhalación y liberar la tensión con cada exhalación. La respiración en posturas como Supta Baddha Konasana (Postura de los Pies Juntos en Supino) en su versión cogiendo los codos con las manos, permite que el pecho se abra, promoviendo una sensación de calma profunda. Aprovecha este tiempo para realizar respiraciones completas y prolongadas, disfrutando del silencio interno que crea el cuerpo cuando se encuentra en reposo.

Posturas para cada momento de la práctica

Las posturas en supino no son solo un momento de descanso, sino también una herramienta poderosa para restaurar la energía y la alineación de tu cuerpo. Aquí te dejo algunas posturas clave y cómo adaptarlas según tu nivel de práctica:

🔹 ¿Estás empezando?
Comienza con posturas suaves como Savasana (Postura del Cadáver) o Supta Baddha Konasana (Postura de los Pies Juntos en Supino). Son perfectas para experimentar cómo el suelo puede ser tu aliado para liberar tensiones y encontrar tu alineación natural sin esfuerzo.

🔹 ¿Tienes algo de experiencia?
Avanza con posturas como Supta Padangusthasana (Postura del Estiramiento de la Pierna) o Setu Bandhasana (Postura del Puente). Estas posturas te invitan a trabajar la flexibilidad y el fortalecimiento de las piernas, mientras mantienes el abdomen y la pelvis activos para evitar que la espalda se hunda.

🔹 ¿Buscas más intensidad y desafío?
Prueba posturas como Supta Virasana (Postura del Héroe en supino) o Dwi Pada Kandharasana (Postura de los dos pies en el hombro). Estas posturas desafían la apertura de caderas, el estiramiento de piernas y el fortalecimiento del core. Supta Virasana trabaja la flexibilidad de los muslos y el pecho, mientras que Dwi Pada Kandharasana activa los glúteos y la espalda para elevar las caderas, aumentando la estabilidad y la fuerza.

La práctica en el suelo como oportunidad de introspección

Lo fascinante de las posturas en supino es cómo, al estar tumbados, nos damos la oportunidad de conectarnos más profundamente con nuestro interior. Aquí no se trata solo de trabajar el cuerpo, sino también de practicar la paciencia, el soltar y el liberar las tensiones emocionales que a menudo se esconden en la musculatura más profunda. Cada respiración en estas posturas es una invitación a liberar lo que ya no sirve y a abrirse a la renovación. 

En conclusión, las posturas en supino, aunque más relajadas, son esenciales para un equilibrio completo en la práctica de yoga. Nos permiten activar, estirar y restaurar nuestro cuerpo mientras cultivamos la calma interna. Recuerda que, aunque estés en el suelo, siempre hay espacio para el crecimiento y la transformación. Construye una práctica profunda desde aquí, porque, al igual que en las posturas de pie, la conexión, la activación y la conciencia corporal son claves para desbloquear tu energía.

Biblioteca

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Secuencia de Yoga: Habitar el cuerpo como un Templo

Despertar del Cuerpo Sutil: Activar la Energía Interior y Habitar el Cuerpo como Templo

En esta práctica exploramos cómo el Tantra (puedes leer más sobre esta filosofía esta entrada: Tantra, la Danza Sagrada entre lo Material y lo Espiritual) nos invita a reconocer que somos más que carne y hueso. Somos energía, conciencia encarnada, vibración viva. El cuerpo, lejos de ser un obstáculo, es un templo sagrado donde la energía circula y la conciencia despierta.
A través del movimiento consciente, la respiración y la atención plena, activamos el cuerpo sutil y abrimos el mapa energético que vive en nuestro interior.
En esta entrada puedes profundizar más sobre esta mirada: Tantra, el cuerpo como camino de iluminación.