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Metáfora del eclipse solar: una práctica para volver a tu luz interior

 

Eclipse solar y luz interior: la luz no desaparece, a veces simplemente dejamos de verla

Un eclipse solar es uno de esos fenómenos que nos recuerda algo muy sencillo: durante unos instantes, la luz puede dejar de ser visible. El Sol sigue ahí, la luz sigue existiendo, pero nuestra percepción cambia.

Y quizá esta imagen también pueda servirnos para hablar de algo que todos experimentamos en algún momento: nuestra luz interior.

Hay días en los que nos sentimos centrados, tranquilos y presentes, y otros en los que el cansancio, las preocupaciones, el ruido o todo lo que ocurre a nuestro alrededor parece cubrir esa sensación de calma.

¿Significa que la hemos perdido?

No necesariamente. A veces, simplemente hemos dejado de verla.

Y aquí es donde el yoga puede ofrecernos un espacio para parar, observar y volver al centro.

Pero antes ¿Quieres profundizar en el significado del eclipse desde el yoga?

Si quieres ir un poco más allá de la práctica y descubrir qué puede enseñarnos el eclipse solar desde la filosofía del yoga, hemos preparado un artículo en el que exploramos cuatro ideas: anitya (impermanencia), pratyakṣa y vṛtti (percepción y actividad de la mente), pratyāhāra (retirada de los sentidos) y vairāgya (desapego).

Una mirada al eclipse para reflexionar sobre el cambio, la percepción, la atención y nuestra manera de relacionarnos con lo que vivimos. Pues entonces ↗️Lee también: La luz que no desaparece: eclipse solar y filosofía del yoga

El eclipse solar como metáfora de nuestra luz interior

Cuando ocurre un eclipse solar, la Luna se interpone entre el Sol y nuestra mirada. Durante un tiempo, la luz que normalmente vemos cambia o desaparece parcialmente, pero el Sol no ha dejado de existir.

Esta imagen puede ayudarnos a comprender algo parecido en nuestra propia experiencia. Hay momentos en los que nuestra calma parece desaparecer porque estamos preocupados por algo, tenemos demasiadas cosas en la cabeza o simplemente estamos atravesando un día difícil.

Es fácil pensar entonces que hemos perdido nuestro equilibrio o que ya no somos capaces de sentirnos tranquilos. Pero quizá podamos plantearlo de otra manera: tal vez esa calma no haya desaparecido, sino que haya algo que temporalmente nos impide percibirla.

La diferencia parece pequeña, pero puede cambiar nuestra manera de relacionarnos con lo que estamos viviendo.

La luz interior no depende de que todo esté bien

A veces asociamos la calma con que las cosas funcionen como queremos: si todo va bien, estamos tranquilos; si aparece un problema, sentimos que perdemos esa tranquilidad.

Pero la práctica de yoga puede invitarnos a explorar otra posibilidad: mi equilibrio no tiene por qué depender completamente de lo que ocurre fuera.

Esto no significa ignorar los problemas ni fingir que nada nos afecta. Significa aprender a observar lo que está sucediendo sin quedar completamente atrapados en ello.

Aquí aparece una de las claves de esta práctica: observar sin identificarnos.

Puedo sentir preocupación sin convertirme en mi preocupación, puedo sentir cansancio sin pensar que soy ese cansancio y puedo notar inquietud mientras sigo permaneciendo presente.

Antes de practicar: escucha qué ocurre en ti

Muchas veces pensamos que practicar yoga significa empezar inmediatamente a mover el cuerpo. Extendemos la esterilla, comenzamos la secuencia y seguimos las posturas, pero podemos empezar de otra manera: podemos detenernos, sentarnos, respirar y escuchar.

¿Qué está ocurriendo ahora mismo? ¿Cómo está mi cuerpo? ¿Cómo está mi respiración? ¿Qué pensamientos aparecen? ¿Hay tensión, cansancio o inquietud?

No hace falta responder a todas estas preguntas ni solucionar nada en ese momento. Simplemente podemos observar.

Porque el yoga no empieza necesariamente en el movimiento.

Empieza en la atención.

Y desde ahí podemos comenzar a volver al centro.

Yoga para un eclipse solar: volver al centro

La práctica que proponemos para acompañar esta temática parte precisamente de esa idea. No se trata de conseguir un estado perfecto de calma ni de eliminar los pensamientos, sino de crear un espacio en el que podamos observar, respirar y permanecer presentes.

Durante la práctica puedes llevar contigo tres ideas muy sencillas:

  • Observar sin identificarme.
  • Volver al presente.
  • Recordar mi calma interior.

No necesitas repetirlas constantemente ni intentar sentir algo concreto. Puedes simplemente utilizarlas como una referencia cuando notes que tu atención se aleja.

La práctica como un pequeño eclipse

Hay algo interesante en esta metáfora. Durante un eclipse, la luz que vemos cambia durante un tiempo y después vuelve a aparecer.

Nuestra experiencia también está llena de cambios: hay días de claridad y días de confusión, momentos de energía y momentos de cansancio, instantes de calma y momentos de inquietud.

El yoga no pretende detener ese movimiento. Más bien nos ayuda a desarrollar la capacidad de permanecer presentes mientras las cosas cambian.

Por eso, durante esta práctica puedes recordar:

Mi calma no depende de lo que ocurre fuera.

Puedo observar sin identificarme.

Todo cambia y yo puedo permanecer presente.

No son frases para convencerte de que todo está bien. Son invitaciones a observar qué sucede cuando dejamos de luchar contra cada cambio que aparece.

¿Qué hacer cuando aparecen pensamientos?

Probablemente te estés preguntando qué hacer si durante la práctica aparecen pensamientos, preocupaciones o cualquier otra distracción.

La respuesta puede ser mucho más sencilla de lo que parece: observarlos y volver.

No necesitas expulsarlos, analizar cada pensamiento ni enfadarte porque tu mente se haya distraído. Puedes reconocer que estás pensando y volver a la respiración, una y otra vez.

Ese volver también forma parte de la práctica.

Errores frecuentes al buscar la calma

Cuando hablamos de luz interior, calma o equilibrio, podemos caer fácilmente en algunas ideas que no nos ayudan demasiado.

Intentar eliminar todos los pensamientos

Tener la mente en silencio no debería convertirse en un examen que tienes que aprobar. La mente piensa y la práctica consiste en aprender a relacionarnos de otra manera con esos pensamientos.

Utilizar el yoga para escapar de lo que sentimos

Practicar no significa negar las emociones incómodas. Si aparece tristeza, cansancio o inquietud, podemos reconocerlo y permitirnos observarlo sin necesidad de hacerlo desaparecer inmediatamente.

Pensar que hay que estar siempre en equilibrio

El equilibrio no significa permanecer inmóviles ante todo lo que sucede. También implica reconocer cuándo nos hemos desplazado y encontrar la manera de regresar al centro.

Y ese regreso puede ser, precisamente, una parte muy valiosa de la práctica.

Una propuesta sencilla para llevarlo a tu día

No necesitas esperar a una clase de yoga para aplicar esta idea. Puedes probar algo muy sencillo durante el día cuando notes que estás acelerado o demasiado pendiente de lo que ocurre fuera:

  1. Detente unos segundos.
  2. Observa cómo estás respirando.
  3. Nota qué está ocurriendo en tu cuerpo.
  4. Reconoce los pensamientos que estén presentes.
  5. No intentes cambiarlos inmediatamente.
  6. Vuelve tu atención al momento presente.

Quizá descubras que no necesitabas encontrar una calma nueva. Quizá necesitabas volver a percibir la que ya estaba ahí.

Sesión de yoga de 60 minutos: «La luz no desaparece»

Para trabajar esta temática hemos preparado una sesión completa de aproximadamente 60 minutos, pensada como un recorrido desde la atención y la respiración inicial hasta un cierre progresivamente más tranquilo.

La secuencia combina respiración, movilidad, posturas de pie, equilibrio, flexiones y un cierre progresivamente más tranquilo, creando diferentes momentos dentro de la práctica para observar cómo respondemos a los cambios y volver una y otra vez al centro.

Material: esterilla, 2 bloques y manta opcional para Savasana.

Secuencia de la práctica

  1. Sukhasana — postura fácil / postura cómoda
  2. Chandra Bhedana Pranayama — respiración lunar
  3. Prasarita Balasana — postura del niño con piernas separadas
  4. Bitilasana – Marjaryasana — vaca / gato
  5. Anjaneyasana — luna creciente / zancada baja
  6. Adho Mukha Svanasana dinámico — perro boca abajo
  7. Chandra Namaskar — saludo a la Luna
  8. Utthita Trikonasana — postura del triángulo extendido
  9. Utthita Parsvakonasana — postura del ángulo lateral extendido
  10. Ardha Chandrasana — postura de la media luna
  11. Prasarita Padottanasana — flexión hacia delante con piernas separadas
  12. Upavistha Konasana — postura del ángulo sentado, preparatoria
  13. Ardha Konasana — media postura del ángulo
  14. Supta Padangusthasana — postura reclinada del pulgar del pie
  15. Supta Matsyendrasana — torsión reclinada de Matsyendra
  16. Savasana — postura del cadáver

Puedes descargar la plantilla completa de la práctica de yoga para el eclipse solar y utilizarla como guía durante tu sesión.

La luz interior sigue ahí

Un eclipse puede hacernos mirar al cielo y recordar algo tan sencillo como esto: dejar de ver una luz no significa necesariamente que esa luz haya desaparecido.

Quizá con nuestra propia experiencia ocurra algo parecido. Habrá momentos en los que nos sintamos centrados y otros en los que el ruido de fuera parezca ocuparlo todo, pero no necesitamos luchar para recuperar inmediatamente la calma. Podemos parar, observar, respirar y volver al centro.

La luz interior no tiene por qué desaparecer cada vez que atravesamos un momento difícil. A veces, simplemente dejamos de verla.

Y la práctica puede convertirse en ese pequeño espacio que nos permite volver a reconocerla.

Yoga Sin Postureo

Nos vemos en la práctica 
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Eclipse solar: La luz no desaparece. A veces simplemente dejamos de verla de Yoga Sin Postureo

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