Lo que el cuerpo dice cuando habla en posturas – Yoga y emociones
¿Te ha pasado que en medio de una clase de yoga sientes ganas de llorar, suspiras sin darte cuenta o te embarga una calma inexplicable?
No estás sol@. El cuerpo es una especie de archivo donde se guardan emociones, tensiones, vivencias no expresadas... y las posturas de yoga son una forma maravillosa de abrir ese archivo con respeto y sin juicio.
En este espacio de Yoga sin postureo, quiero invitarte a mirar más allá de la forma externa de las asanas. Cada postura tiene el potencial de tocar una parte emocional profunda. A veces no entendemos muy bien qué está pasando, pero lo cierto es que el cuerpo tiene su propio lenguaje, y cuando lo escuchamos con presencia, empieza a hablarnos.
🧠 Cuerpo y emociones: ¿hay estudios sobre esto?
Sí. Cada vez más investigaciones científicas y enfoques terapéuticos integran la conexión entre el cuerpo y las emociones. La neurociencia afectiva, iniciada por el Dr. Antonio Damasio, ha mostrado que el cuerpo y el cerebro no están separados: el cuerpo participa activamente en la percepción emocional y la toma de decisiones. Su teoría del marcador somático plantea que nuestras emociones dejan huellas físicas que guían (conscientemente o no) nuestras acciones.
Desde la psicología somática, figuras como Peter Levine (creador del método Somatic Experiencing) o Bessel van der Kolk (autor de El cuerpo lleva la cuenta) han evidenciado cómo traumas y emociones no procesadas pueden quedar alojadas en el cuerpo, generando síntomas físicos o patrones de tensión crónica.
Y mucho antes de que Occidente investigara estos fenómenos, tradiciones como el yoga, el taoísmo o la medicina tradicional china ya hablaban del cuerpo como un mapa emocional y energético, donde cada zona refleja aspectos internos.
Todo esto nos invita a cambiar la forma en la que nos relacionamos con el cuerpo: no como algo que hay que corregir o dominar, sino como un espacio vivo y sabio, lleno de señales sutiles que vale la pena escuchar.
🌀 ¿Dónde se guardan las emociones en el cuerpo?
Muchas tradiciones coinciden en que el cuerpo almacena emociones. Por ejemplo:
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Las caderas acumulan tensión emocional, miedos, frustraciones antiguas.
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La espalda alta y los hombros cargan con el peso del deber, el estrés, la responsabilidad.
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El pecho y el diafragma pueden reflejar una tristeza contenida o una respiración limitada por la ansiedad.
No se trata de verlo como algo negativo. Al contrario: el cuerpo es sabio y hace lo mejor que puede con lo que tiene. El yoga nos da herramientas para soltar, sentir y dejar espacio.
🤸♀️ Posturas y emociones: ¿qué despierta cada tipo de asana?
Aquí te dejo algunas asociaciones comunes que puedes observar en tu práctica. No son reglas fijas, sino invitaciones a explorar:
🔹 Flexiones hacia adelante
Como Paschimottanasana o Uttanasana. (Postura de la pinza sentado o de pie)
Fomentan la introspección, invitan a mirar hacia adentro. Son calmantes, ideales para momentos de ansiedad o cuando necesitas recogerte emocionalmente.
🔹 Aperturas de pecho
Como Bhujangasana (cobra) o Setu Bandhasana (puente). Pueden despertar una sensación de liberación o de vulnerabilidad. A veces surgen lágrimas sin razón aparente. Es el corazón abriéndose, dejando salir lo que estaba encerrado.
🔹 Torsiones
Como Ardha o Supta Matsyendrasana (Torsión espinal sentado o estirado). Ayudan a procesar y “digerir” lo que ya no necesitamos. Nos enseñan a soltar sin resistir, a girar la página con suavidad.
🔹 Equilibrios
Como Vrksasana (árbol) o Garudasana (águila). Muestran cómo estamos por dentro. Si la mente está agitada, el cuerpo lo manifiesta. Los equilibrios ayudan a centrarse y calmar el ruido interno.
🔹 Inversiones suaves
Como Viparita Karani (Postura piernas en pared) o Adho Mukha Svanasana (Perro boca abajo) cambian la perspectiva. Aportan calma, ligereza y confianza. Invertirse es confiar en que el suelo sigue ahí, incluso cuando no lo vemos.
👉 Si quieres profundizar y explorar pequeñas secuencias adaptadas a distintas emociones o necesidades, te invito a leer la entrada ¿Qué Asanas o Posturas escoger?. Allí encontrarás ideas sencillas para llevar a tu esterilla según lo que estés sintiendo o buscando en el momento.
🌱 Conclusión
Cuando hablamos de Yoga sin postureo, hablamos también de esto: de no forzar una forma externa, de permitirnos habitar la postura con lo que somos y sentimos.
El yoga no es solo moverse, es un espacio para conectar con lo que está adentro y a veces no sabemos cómo expresar. La próxima vez que entres en una asana, no te preguntes solo si estás “haciendo bien la postura”. Pregúntate:
¿Qué me está diciendo mi cuerpo hoy?
¿Te ha pasado algo así en alguna práctica? ¿Hay una postura que te despierte emociones concretas? Te leo en los comentarios 💬
| YogaSinPostureo
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